Apocalipsis 2:13 “Yo conozco tus obras y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas, mi testigo fiel, fue muerto entre vosotros donde mora Satanás.”
Existen personajes dentro de la historia de la humanidad, cuyos nombres adornan extensos volúmenes de literatura. Incluso personajes bíblicos… como Moisés, David, Salomón, son ampliamente comentados, no sólo en círculos cristianos, sino también en el mundo secular.
En esta ocasión, me llama la atención un nombre poco común: Antipas. Muy probablemente no tengas idea de quién estoy hablando. Muy pocos sermones se escriben acerca de este nombre tan singular, muy pocas veces se escribe de este personaje. Es más, yo nunca he escuchado un sermón que hable de él (te reto a que hagas una encuesta en tu congre jajaja)
Este personaje es prácticamente desconocido. La mayoría de los diccionarios bíblicos te harán esta referencia: “Mártir de la iglesia de Pérgamo, que según la tradición, fue asado en un recipiente de bronce durante el reinado de Domiciano.” Eso es todo. Un anónimo. Un desconocido.
