“… pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades…” Pablo (2da. Corintios 12:5)
La palabra “débil” no es una palabra de moda en nuestros días. “Debilidad” no es un adjetivo que alguno de nosotros quisiéramos exhibir. Todo lo contrario. Las tapas de libros y revistas, lucen títulos como “Exitoso”,”Hábil” y “Competente”.
Difícilmente encontraremos una revista que anuncie: “Exhiba en 5 sencillos pasos sus debilidades más vergonzosas” o “10 tips para reconocer su ineptitud” o “¡Deje que los demás admiren sus fallas de carácter!”
